Ybycui: pueblo porã y sus hermosos saltos

El Parque Nacional de Ybycui, es nada más uno de la infinidad de atractivos turísticos del Departamento de Paraguarí.


Así como vale la pena llegar ahí, duele. Para la gente que va a dedo al menos y les cuento porqué.


Casi todos los lugares a los que fui hasta ahora, fui con poca información.
Y cuando fui a este lugar por ejemplo no sabía que el último bus que va hasta cerca del Parque, sale a las 18hs de Ybycui.
Y en el momento que me enteré ya eran las 17:50 y algunas de las personas con las que iría al parque aún no llegaban a la ciudad. Me desesperé por un momento.
Hasta que por fin llegaron justito a hora y pudimos tomar el bus -luego de correr casi 4 cuadras para alcanzarlo-
Creíamos que nos llevaría -cerca- cómo nos dijeron, pero no. Lo más cerca que llegaba era a 8 kilómetros.
Y como estabamos en el interior pasaban pocos vehículos, eso hizo que estuviéramos casi 1 hora sin suerte con el dedo, pero Ybycui no regalo un hermoso atardecer.


En un momento un muchacho sobre una moto paró y nos dijo que iría junto a otros amigos suyos y vendrían en varias motos a acercarnos hasta parque. Esperamos más de media hora y el muchacho nunca apareció. -nos partió el corazón-
Hasta que nos resignamos y tuvimos que pedirle a uno del grupo que viajaba en moto, que nos acercara. Hizo dos viajes para llevarnos a todos, sin dejar de mencionar que íbamos entre 3 en la moto.
Cuando por fin llegamos a la entrada del parque y pagamos todos la entrada (5.000 gs), el guardaparque nos dice que la zona de camping está a unos kilómetros.
-No, otra vez nooo- pensé.
Íbamos caminando a esa zona, hasta que vimos venir una camioneta y les hicimos dedo. Y paró, -oh sí-. Las chicas fuimos todas encimadas en el reducido espacio que tenía la camioneta adentro, y los chicos fueron colgados de las ventanas, parados hacia afuera -una manera muy loca de viajar-, pero llegamos rápido.
Nos instalamos a pocos metros del Salto Minas, armamos todos los campings y cenamos. Luego comenzamos a hacer senderimo por el bosque hasta el Salto Guaraní.


Los 40 min de senderismo nos acompañó la hermosa melodía del silvido de un ave conocido como “Guaiguingue”, muchos lo asocian con el silvido del Karai pyhare (señor de la noche), yo sólo puedo decir que el silvido da mucho miedo.
A modo de comentario les cuento que en ese viaje fue en el que más frío pasé, y eso que era primavera. Así que si van a ir a acampar no olviden llevar 3 frazadas de lana
-y no exagero-
Al día siguiente luego de recorrer los saltos del parque, dejamos nuestras mochilas en el puesto.
Y nos dispusimos a caminar hasta los saltos Mbocaruzu 1, 2 y 3. No teníamos idea que nos esperaban 5 horas de caminata por el sol.


Llegamos todos insolados, pero sin duda alguna ¡Valió la pena!
Al llegar a la entrada nos cobraron otros 10.000 gs. (No manejo muy bien si se sigue cobrando entrada ahí, ya que no corresponde y por lo que escuché estaban intentando dejar de privatizar la entrada).


Al entrar nos encontramos con un centenar de personas con su música a todo volumen, algo que me molestó un poco, pero por suerte cada salto se encuentra a aproximadamente 1km y toda esa gente sólo estaba amontonada cerca del primer salto. Así que fuimos a ver los demás.
Los tres saltos son mega increíbles, pero el Mbocaruzu 2 tiene mi voto.


¡Ese lugar es encantador!
Me encantó ese salto y cuando tenga ganas de volver a caminar todos esos kilómetros, volveré para acampar.
Ese mismo día tuvimos que volver porque todos trabajabamos al día siguiente, volvimos con el remordimiento en la conciencia de que tendríamos que caminar todos esos kilómetros de vuelta.
Cuando empezamos a caminar les hicimos dedo a dos motos que pasaban y -por suerte-estos pararon. Nos subieron a las chicas hasta la mitad de camino, cuando en realidad su destino era mucho antes de lo que nos llevaron. Y como debía ser, volvimos a caminar.
Después de caminar pocos kilómetros vimos venir una retro pala y todas pensamos en lo mismo: ¡Hacerle dedo!


Grande fue nuestra sorpresa al verles a los chicos ahí -sí, en la pala-
Nos subimos y literalmente la pala venía volando en el aire y nosotros dentro, creería que a unos 20km por hora y con 5 golpes en la cabeza contra la pala por minuto. Pero al menos no caminabamos.


Lo más cool fue que el Señor que nos traía tenía un camión grande esperándole en la entrada al Parque para subir la retropala en el.
Obviamente le preguntamos si nos podía seguir llevando, y nos llevó. Esta vez ya ibamos al lado de esa gran máquina, encima de un camión.
Aún faltando unos kilómetros para llegar a Ybycui nos bajamos y comenzamos a hacer dedo de vuelta. Nadie paraba, o más bien nadie pasaba.


Y bajo el sol en la ruta ya siendo las 15hs vimos un bus venir, le paramos y preguntamos si nos podría llevar por 3.000gs y el que hacía de guarda nos subió igual. De todos modos creo que hizo su “extra”, porque no nos dio ningún tipo de boleta.
En fin, llegamos a la terminal de Ybycui y tuvimos que caminar toda la ciudad hasta salir a la ruta para volver a hacer dedo. Ahí nos dividimos en grupos.


Con mi grupo tuvimos mucha suerte hasta llegar a Carapeguá, en dónde estuvimos casi dos horas sin tener suerte con el dedo.


Ya cuando eran las 18hs aprox. nos sube una Señora que iba en una super camioneta Hilux 4*4 full HD, yo ya estaba demasiado contenta porque pensaba que llegaríamos en poquísimas horas en San Lorenzo, en dónde nos bajaríamos -pero no, me equivoqué- La señora iba a unos 60km por hora y frenaba a unos 10 metros antes de cada bache, ya sabrán porqué terminamos llegando a las 22hs.
Pero lo bueno es que llegamos y estabamos muy agradecidos con ella por hacernos llegar.
Me insolé, sudé, casi lloré, me dolieron los pies o en realidad todo el cuerpo pero viví, reí y disfrute cada segundo de ese viaje. No me arrepiento de eso.


¡Gracias por tener hermosos saltos Ybycui!


¡Gracias por leerme! Y no olviden compartir con sus amigos (:

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