¿Por que tenemos que tomar decisiones de adultos?-Ndapytái

  Una de las cosas más incómodas de la vida es tener que tomar decisiones de “adultos”. Toda la vida viví preguntando a mis padres que hacer, dónde ir, que tomar cuando estaba enferma, que ropa me queda mejor, o cosas así.. Pensar que no tenía porque preocuparme, fue difícil pasar a la etapa en la que tenia que tomar decisiones mucho mas importantes, esas de las cuales dependía mi destino..
  Me ha tocado tomar ese tipo de decisiones desde mis 17 años, fue recién a esa edad que comencé a vivir sola y ahí fue que “salí de abajo de la pollera de mi Mamá”, como dicen algunas personas.
  En estos dos añitos ya me he mudado 3 veces de ciudad y 8 veces de departamento. Ya les dije: Ndapytái.
   En ese tiempo pase muchísimas cosas buenas, así como también malas. Tuve que tomar decisiones que muchas veces me fueron muy difícil decidir, y también otras que encantada decidí.
   Hasta ahora la que más me costo fue el tener que decidir mudarme a vivir a Asunción en la ciudad dónde me esperaba: viajar por mi país todos los fines de semana, continuar con mi carrera y la más importante era que tenia una propuesta de trabajo en el área de mi carrera. Todo eso era muy tentador, pero por otro lado tenia pagado una parte de un programa de Intercambio Cultural en EEUU que haría durante tres meses, en las vacaciones de mi facultad. 
  La idea de conocer Estados Unidos me ilusionaba mucho, pero también era una propuesta muy tentadora el hecho de dejar de ser mantenida y trabajar en un lugar donde estaría muy de cerca  en el área de Arquitectura.
   Me llevó cerca de una semana decidir, y acá estoy: sufriendo unos 40ºC en Paraguay. Todo con la idea de poder cambiar mi forma de vivir, no solo por tres meses sino este cambio implicaría un cambio en toda mi vida. Y cuatro meses después puedo decir que tomar esta decisión me ha hecho avanzar muchísimo y cuando estoy a punto de pensar que me hubiera gustado ir a EEUU, recuerdo todos esos atardeceres que ya viví en la punta de algún Cerro, o todas aquellas zambullidas en los arroyos, ríos y saltos a los cuales fui y ahí definitivamente me quedo convencida que si valió la pena quedarme, no hace falta salir del país para ver maravillas.  No planeo conocer EEUU muy pronto, pero con un poco de suerte muuuy pronto estaré pisando tierras extranjeras con mi mochila..

Paraguay: ¡Gracias por tanto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*