La magia dentro de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú

Esta Reserva era uno de mis lugares soñados desde hace años, pero por la distancia siempre posponía mi visita. En este post te contaré que tanto vale la pena visitarla.

Les mentiría si les dijera que no le tenía expectativas muy altas porque ¡SÍ!, le tenía muchas expectativas sólo con las fotos que había visto del lugar pero ahora a un mes de haberlo visitado todavía no encuentro palabras para describir todas las sensaciones que sentí al recorrer cada uno de los senderos, al compartir con la gente de ahí y durante todas las actividades que realizamos.
Así que trataré de describirla con una palabra ¡Mágica!

Prepará un café, poné una música de fondo y acompañame a revivir este viaje :)

Desde el momento cero en qué supe que iría a este lugar me llené de emociones ya que el viaje lo hice en conjunto con la comitiva de la Secretaría Nacional de Turismo luego de que me hayan invitado a dar una charla sobre mi experiencia incentivando el turismo interno a través de las redes sociales, eso para mí fue una gran sorpresa porque:

  1. Cuándo leí ¨Charla¨ ya me dió un hormigueo en la panza porque nunca antes lo había hecho, estaba algo así como feliz y nerviosa.
  2. La charla era para las chicas del Centro Educativo que se encuentra dentro de la Reserva, tenía que ser demasiado genial mi charla para que a ellas les gustara ya que son chicas con muchísimos logros a nivel nacional e internacional…les hablo de chicas que ya visitaron Francia e incluso Dubai. O sea, ¿se imaginan? Yo era la que quería escucharlas a ellas. Repito, ¡Qué nervios!

Y si se preguntan que tal me fue, pues me fue bastante bien, mucho más de lo que esperaba para mi primera vez como disertante.


EL VIAJE

Llegamos en 6 horas desde el centro de Asunción. Nos hospedamos en el Mbaracayú Lodge, ahí nos recibió la encargada, Carmen Recalde. La atención a los turistas dentro del hotel está a cargo de las chicas del colegio (es una pasantía que hacen ellas en su último año de colegio) obviamente nos atendieron súper bien, las habitaciones fueron súper completas y confortables, ahhh y lo más importante todos los días que estuvimos hospedados ahí desayunamos, almorzamos y cenamos como unos reyes.

En esas cabañas viven los guardabosques

ACTIVIDADES

Luego de llegar y almorzar ya comenzamos con la primera actividad del día que era visitar el Salto Karapa de 40 metros de altura. Este salto está ubicado a unos cuántos km del hotel por lo que tardamos una hora y algo en llegar ahí, pero eso sí los paisajes que vimos por el camino fueron únicos. Nos adentramos unos 5 km dentro del bosque en móvil pero el estacionamiento estaba a unos 1200 metros del salto, así que comenzamos a hacer senderismo ahí. Entre sonidos de aves y arroyos que pasaban al costado del sendero llegamos al salto desde arriba y con todos los accesorios de seguridad puestos por los guardabosques, bajamos la larga escalera hasta la base del salto y fue ahí dónde pudimos dimensionar la magestuosidad que tníamos en frente.

Hermosos rincones que se pueden observar de camino al salto
No recomiendo bajar por estas escaleras a las personas que tienen vértigo jaja
Esta es la larga escalera que hay que bajar para llegar al salto
Vista del salto desde arriba
El Salto en todo su esplendor
Admito que esa parte del salto es muy resbalozo, todo sea por una buena fotografía 😀

A pocos metros del salto, nos encontramos con el Mirador Ka´i Kokue desde dónde se puede observar la cordillera del Mbaracayú, que representa parte de la divisoria natural entre Paraguay y Brasil.

Mirador Ka´i Kokue
Vista de la Cordillera del Mbaracayú

Esa misma noche tuvimos la invitación de las chicas del colegio para una charla informativa sobre la Reserva, dónde nos contaron sobre los distintos animales silvestres que habitan dentro de la reserva y al final nos sorprendieron con una pelicula hecha sobre las estudiantes del colegio, la película se llama Hijas del Bosque y es hermosa. Les juro que hasta me hizo lagrimear en algunos momentos.

Al día siguiente nos llevaron a recorrer un sendero ubicado a pocos metros del hotel, el Sendero Aguara´i (dónde por cierto pudimos ver huellas de un aguara´i), el guiado de ese sendero estuvo a cargo de dos alumnas del colegio quiénes con una forma muy natural e interesante nos explicaron toda la vegetación del lugar y aparte de ver mucha vegetación, también pudimos escuchar muchísimas aves, en especial un ave nacional y exclusivo del Bosque Atlántico del alto Paraná Pájaro Campana, quién con su bello y melodioso canto nos acompañaba durante el senderismo.

Este puente colgante pasa sobre un pequeño afluente del río Jejuí, actualmente está en desuso por las condiciones en que está. Anteriormente por ese puente se pasaba para llegar al mirador Bruno Chevugui.
Un grande y hermoso árbol que encontramos durante el sendero
Este es el único camino que pasa por la reserva, pasa al costado del hotel. 

Luego de almorzar con la panza ya llena y el corazón muy contento, algunos nos atrevimos a poner a pruba nuestra destreza física y escalamos 14 m de altura sobre cubiertas recicladas en una actividad que ellos llaman el Cubiertódromo. No les mentiré, ¡como dolió llegar a la cima!

Para subir al cubiertódromo es obligatogio contar con accesorios de seguridad.
Al bajar podés elegir volver a bajar por el cubiertódromo o podés bajar haciendo rápel. Obviamente yo elegí hacer rápel porque ya ni santía mis brazos al llegar a la cima.

Más tarde ese mismo día fuimos unos 13 kilómetros hasta un sendero de poco más de 1000 mts, llamado Sendero Morotí. Lleva ese nombre ya que llega hasta un arroyo que se llama Morotí, y qué nombre más acertado ya que forman un arroyo así, la claridad del agua conjugada a la arena blanca y es hermoso. Incluso encontramos huellas del mborevi, un animal enorme que puede pesar hasta 300 kilogramos.

Rincones mágicos
El guardabosques más cool que nos pudo tocar

De venida al hotel nos quedamos a hacer canotaje en una laguna a la que ellos llaman Lagunita, gracias a la transparencia de la laguna una vez en medio de ella al levantar la mirada se forma un espejo por dónde ser ve reflejado el espeso bosque de la orilla y el maravilloso cielo guaraní.

Espejismo
El guardabosques nos contó que incluso hay cocodrilos en la laguna. ¡Miedo!
Vista desde arriba de la laguna
El día en sí, estuvo húmedo y eso hizo todavía más emocionante el recorrido en canoa

Y justo cuándo comenzabamos a acostumbrarnos a las chicas del colegio, al hotel, a comer rico, a las actividades, a despertar con el canto de miles de pájaros…teníamos que volver.

Disfrutando al máximo de la cabaña. Un sitio perfecto para descansar.

VOLVER

Eso es lo más triste de visitar lugares así. Pero por suerte la gente del hotel no nos dejaría volver así nomás, nos prepararon una última actividad para ese día.

La actividad consistía en conocer un poco más acerca de la cultura Aché. Los Aché son los únicos que tienen permitido entrar a cazar dentro de la reserv, pero ojo únicamente con sus armas tradicionales, en este caso la Flecha.

Ambrosio y Reinaldo nos hablaron un poco en su idioma Aché, nos comentaron el porqué de su apellido y nos enseñaron como utilizar las flechas.

Ambrosio tiene el apellido Javagui (en Aché), cuyo significado es Jaguarete. Nos contó que lleva ese apellido porque cuándo su mamá estaba embarazada, su papá mató a un jaguareté entonces él lleva ese apellido en honor al jaguareté.

Ambrosio enseñándonos.

Amé demasiado visitar este lugar (quiénes me siguen en instagram se habrán dado cuenta).

Pero en fin, muchísimas gracias Mbaracayú Lodge por la excelente atención, Fundación Moisés Bertoni y Senatur por hacer posible este viaje.


¡Recordá compartir con tus amigos para que más gente conozca este lugar! 😉


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Fotografías:

Turismo Interno Paraguay

SENATUR

Santi Cabral

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