Cerro Apyraguá. La Colmena

Nunca había escuchado de este cerro hasta que un día, Oscar Rotela un Bombero de La Colmena me invitó a conocer y me envió unas fotos. Al ver las fotos del cerro yo quede con muchas ganas de conocerlo, entonces organizamos con Oscar y yo empecé a invitar a mis amigos, seguidores, etc.

Aprovechamos este finde porque teníamos disponibles desde el sábado al lunes (por si nos perdíamos en el cerro haya tiempo para rescatarnos, sólo por si acaso).

Mi viaje empezó ya el viernes a las 8 de la noche cuando salí con una amiga para tomar bus hasta San Bernardino en dónde nos esperaba para acampar en alguna de las playas un amigo mío que había conocido en un otro viaje que hice a San Ber.

Cómo era muy tarde no queríamos hacer dedo solas, entonces al llegar a Areguá esperamos el bus cerca de una hora y como no venía decidimos bajar unas cuadras para hacer dedo, ya que eran pasado las 10:30 de la noche.

Para nuestra suerte justo al bajar, veíamos pasar un bus a unas dos cuadras de nosotras y no nos daba tiempo para alcanzarlo. Pensamos quedarnos a dormir en algún hostal, y justo en el momento en el que le estaba grabando un audio a mi amigo en dónde le decía que nos quedaríamos por Areguá, para una camioneta sin que nosotros le hayamos parado.

Todo bien hasta que vi que era un Señor que estaba solo, igual subimos y al sentarme él quita algo de abajo de mi asiento y al mirar me di cuenta que era un revólver, casi morí de un infarto. Tenía por seguro que era mi final jaja. Bueno, al final no era un traficante de órganos, ni un asesino y violador en serie. Nos dejó en la entrada a San Ber y 15 min después ya estabamos en San Ber.

Esa noche acampamos en una playa al lado del Club Náutico, pasamos la noche entera tomando mate y hablando alrededor de una fogata al lado del lago.

Al día siguiente fuimos hasta la Escalinata, batallando para no quedarnos dormidas ahí en la escalera. Luego de eso fuimos a un comedor a cargar las baterias de nuestros celulares y nos turnabamos para dormir, sí dormir sobre la mesa.

Camino a Itá (en dónde era el punto de encuentro con los demás del grupo) nos quedamos dormidas todo el camino hasta que escuchamos el grito del chofer que decía: PARADAA!!.

Esa tarde salimos desde Itá en 4 grupos haciendo dedo hasta La Colmena, y para las 18 hs ya estabamos casi todos.

Cuando estabamos todos reunidos en la ruta, esperando para ir a la casa del Señor Marcos (el tío de Oscar quién sería nuestro guía), un Señor del lugar se ofrecio llevarnos desde el asfalto hasta la casa en dos viajes y encima gratis.

Cuando llegamos ansiosos a la casa, nos desanimó muchísimo el hecho de que no nos querían dejar escalar el cerro. Don Marcos nos repetía y repetía que es muy difícil el sendero, es muy fácil perderse y que era imposible subir de noche.

Insistimos muchísimo hasta que nos dimos cuenta que nos sería imposible. Entonces nos interesamos más en el porqué la gente no quería hablar mucho sobre el porqué no hay que subir de noche.

En una de las conversaciones nos dice: Que el no tiene miedo de las cosas paranormales. Pero que el tendría mucho miedo en el caso que subamos y acampemos arriba. Y si nos viene algo muy feo ( petei mba’e ivaietereíva), no vamos a saber hacia dónde correr, ya que de todos los lados hay alcantilados y en otra parte hay un monte muy grande y es difícil salir de ahí. Y nos comentó que fue ahí en dónde se perdieron Oscar y su grupo.

Al final nos ofreció el patio de su casa para acampar en la base del cerro. Llegamos y mientras algunos armaban su camping, otros estabamos haciendo la fogata y cocinando el chorizo.

 

Cuando compartiamos la cena, empezamos a presentarnos, contar un poco sobre nuestras vidas y así, hasta que la mitad del grupo planchó.

Y más tarde mientras estabamos buscando leña con un grupo hacia el monte el hijo de Don Marcos nos tiró algo desde la oscuridad y como locos corrimos.

Después de un rato él vino a compartir con el pequeño grupo que aún aguantaba sin dormir. Insistimos muchísimos en que nos cuente sobre las cosas que pasaban ahí y él intentaba no entrar mucho en el tema, hasta que luego de entrar en más confianza nos contó varias cosas que hacían que se nos ponga la piel de gallina.

Pasó todo tan rápido que sin darnos cuenta ya eran las 05:00 y ya nos encontrabamos escalando el cerro, no nos pasó nada extraño excepto las diversas caídas por culpa de las malesas que se enliaban por los pies y provocaban alguna que otra caída. Llegamos a la cima una hora más tarde.

Totalmente encantada con la vista que teníamos desde ahí, y a pesar de conocer ya muchísimos lugares y haber hecho muchísimos viajes, yo me sentía en un sueño.

Estaba parada en la cima, compartiendo con gente buenísima onda, un lugar increíble, era perfecto.

No sabés nada de la vida, si no te dormiste en una piedra al lado de un alcantilado jaja

Para completar el viaje, al día siguiente fuimos a conocer un hermoso salto que se encontraba en la base del cerro y luego de ducharnos y que la mayoría haya vuelto a Asu, un amigo con él que vendría hasta Paraguarí en moto, me llevó a conocer  el Cerro Verá que se encontraba cerca del cerro en dónde habíamos subido esa mañana, otro lugar mágico.

Resumiendo conocí gente increíble, viví, disfruté, amé todo. En las dos ocaciones que visité La Colmena la calidez de su gente me encantó. Sólo puedo decir que estoy agradecida con todos ellos, y con la gente buena onda que se sumó a este viaje que organicé.

 

¡Hasta una próxima aventura!

Video del viaje: https://youtu.be/PLIbIkbRctE

Más fotos:

Instagram: dahicardozo_

Fanpage: Ndapytái

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