No le tenía expectativas al Cerro Akati y esto pasó

Este viaje surgió de forma poco usual, como ya la mayoría sabe yo estudio Arquitectura y como todas las carreras tengo una materia super difícil (Proyecto), bueno a fin de semestre luego de que nos dieran las notas, estábamos todos tan felices que ahí mismo surgió la idea de viajar a algún lugar para festejar.

Yo estaba ya acostumbrada a que los viajes con grupos de compañeros y amigos,  no se lleven acabo. Así que no creía posible que se llegara a realizar este viaje. Y bueno, esta vez ¡No fue la excepción!

Un día antes uno de los compañeros “se rompió” el tobillo, otros me dijeron que el domingo haría mucho frío y otro iba a viajar fuera del país en la semana, excusas tras excusas. Fue así que cada uno con su propia excusa fue abandonando la idea del viaje.

Eso obviamente no hizo que yo desistiera, ya que confío plenamente en la frase que siempre escucho:

“Si nadie te quiere acompañar, vete sólo. Encontrarás gente en el camino..”

Ya que nadie me iba a acompañar, decidí viajar sola. Cuándo me estaba organizando aún entre hora salir ese viernes, entro a mi IG y veo un mensaje de un seguidor que me pregunta cuándo planeo mi siguiente viaje, etc.  Enseguida le respondí contándole que quería viajar esa tarde. Me dijo que también se sumaba, pero sinceramente no creía que en verdad se iría. Y grata fue mi sorpresa al llegar a la Terminal y encontrarlo.

En fin, cómo salimos un poco tarde ese día, nos iba a ser imposible llegar a nuestro destino que era el Cerro Akatí, en Colonia Independencia. Fuimos hasta Paraguarí en bus y ya eran cerca de las 10pm cuándo llegamos, por lo que optamos quedarnos en una heladeria del centro para cargar los móviles, cámaras y nuestros estómagos. Nos quedamos hasta las 11pm aproximadamente, y fue cuándo surgió acampar en el Cerro Hü. Sería la primera experiencia subiendo un cerro para él, por mi parte a ese cerro en particular ya me había subido en dos ocaciones antes.

Nos llevó una hora llegar hasta la base, que está aproximadamente a 5 km del centro. Cuándo llegamos a la base eran las 00:10, y ahí mismo comenzamos a buscar “el sendero secreto” de los viajeros (por dónde no se paga entrada), enseguida lo encontramos y comenzamos a escalar. A la cima llegamos a las 00:50, nos llevó 40min. llegar y fue gracias a el agradable clima, que hacía que no sea muy difícil el ascenso.

Al llegar a la cima, nos encontramos con un grupo muy numeroso acampando, luego de buscar algún rincón vacío entre todas esas enormes carpas, nos instalamos en silencio porque creíamos que ya estában durmiendo todos.

Un rato después fuimos a uno de los mirados y estábamos hablando cuándo de repente viene una chica del grupo junto a nosotros y nos invita a compartir fogata con ellos. Obviamente, no rechazamos la invitación y fuimos.

Resultó que eran un grupo de alumnos de la Universidad Nacional del Este. Nos dieron toda la buena onda del mundo, por cierto.

Pasamos casi toda la madrugada con ellos, luego nos fuimos todos a dormir y al otro día el ruido del viento fuerte chocando contra mi carpa me despertó. Fue una sensación increíble, cuándo abrí la carpa y me encontré con un hermoso amanecer. Realmente era hermoso, al despertar no imaginé que algo maravilloso estaba sucediendo afuera. Llevé mi mantita y fui a un mirador.

Una vez que el sol ya posaba elegante arriba, nos bajamos del Cerro para continuar nuestro camino al cerro Akati.

En la ciudad de Paraguarí nos encontramos con una amiga mía que iba a Colonia Independecia también, sólo que a otro sitio. Nos juntamos e hicimos dedo entre los tres y en poco tiempo ya estábamos en la ciudad de Colonia.

No nos tomó ni 5 minutos conseguir dedo !! 🙂

Hacía demasiado calor ese día, y el hecho de saber que caminaríamos más de 17 km, originaba sin duda que me replanteara la idea de ir a ese cerro.

No habíamos caminado ni siquiera medio km cuándo le hicimos dedo a la primera camioneta que pasaba y para nuestra suerte, paró y nos subió, y para nuestra doble suerte también iban a lugar al que íbamos.

De camino, paramos en el Salto Pa’i a resfrescarnos un ratito, para luego continuar el viaje. En menos de una hora ya estábamos en la cima, con polvo en la cara, el pelo y la ropa pero el corazón más alegre de lo que podíamos imaginarnos.

Sinceramente, no le tenía muchas expectativas al Cerro Akatí, y quería que me sorprenda..

Y así lo fue, era muchísimo más de lo que yo esperaba. La vista era espectacular, majestuosa, ¡magnífica!

Luego de el buen tereré y de haber recorrido gran parte de la cima, aproveché el agradable clima y me tomé una siesta en el pasto.

Desperté, cuándo ya casi estaba oscureciendo (con mucho frío, por cierto). Y por fin todos los banquitos y miradores estaban completamente vacíos.  A diferencia de lo que fue unas horas antes, dónde para conseguir sacarse una foto en el lugar por lo menos había que esperar unos 20 minutos y no miento.

Esto era el mirador por la tarde, minado de personas.

En fin, el Cerro Akatí nos regaló un hermoso atardecer..

Todo era tan perfecto hasta que recordamos que debiamos descender, ya que sólo pagamos para pasar el día.


Info útil:

Costo de entrada para pasar el día: 20.000 guaraníes.

Costo de entrada más camping: 50.000 guaraníes.


Pueden llamarlo suerte o casualidad, pero luego de unos 30 minutos de haber comenzado a  bajar el cerro a plena luz de la luna y sin tener una idea aún de dónde pasar la noche, llegó nuestro ángel en camioneta, una pareja nos subió a la carrocería de su vehículo. Nos llevó menos de una hora salir de la ciudad de Melgarejo, hasta que paráron a comprar hielo en una estación de servicio de camino. En ese momento, el chofer de la camioneta aprovechó para hablarnos y preguntarnos qué hacíamos en ese lugar tan tarde.

Le contamos que viajábamos a dedo y ahí nos preguntó dónde pasaríamos la noche, a lo que respondimos con un poco de vergüenza que aún no sabíamos.

¡Sí! Acá pasamos la noche señoras y señores 😉

El chofer nos dice que ellos tenían reservado un Bungalow en el Hotel Sport Camping, un hotel ubicado de camino a Mbocayaty. Y con la más buena onda nos invita a acompañarles y se ofrece a pagar por nosotros el costo de la acampada.

Era una propuesta tentadora y más si no tenés dónde pasar la noche, así que fuimos. Llegamos y fuimos muy bien recibidos, lo denso comenzó cuándo el chofer le pregunta a la recepcionista sobre el costo del camping y le dice: 80.000 por persona. ¡Uf! Yo no quería que pagara eso por nosotros, pero el chofer insistió y pagó. Nos despedimos de él, nos duchamos, tiramos la carpa y nos dormimos.

¿Quién iba a pensar que terminaríamos la noche en un camping 5 estrellas? 😀

Lección del día: Siempre hay personas que harán que nuestros viajes sean más que perfectos, sólo confía.

Sé que fue larga esta historia pero necesitaba contarles todo lo genial que la pasamos. Si llegaste hasta acá, te agredecería un montón que lo compartas con tus amigos 🙂


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3 comentarios en “No le tenía expectativas al Cerro Akati y esto pasó

  1. Como no caer en la tentación de agarrar las llaves del auto, el casco de la bici, o unos calzados cómodos y empezar el viaje! Gracias por compartir tu experiencia, motiva fueeerte a hacerle caso al corazón que insiste en tener este tipo de aventuras! Ojalá coincidamos pronto, un abrazo!

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